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Frenos del Cambio
Por
Gonzalo Gallo González
Este
artículo fue primero
publicado en la
Revista Portafolio, Bogotá, Colombia, 28 de febrero de 2.003.
Saber vivir es saber cambiar. Es decir, saber conservar lo que conviene, desechar lo que no sirve y mantener despierta la creatividad. Pero cambiar no es fácil y conviene conocer seis frenos que bloquean el cambio y seis valores que lo mueven:
1.-
EL TEMOR: En especial el
temor a fracasar y el miedo a lo desconocido. Necesitamos una nueva actitud
para aprender del error, sacar lecciones de los fracasos y saber asumir riesgos.
Cambiar es más fácil si creemos con decisión. Hay liderazgo donde hay decisión.
2.-
LA COSTUMBRE: Nada mejor
que enriquecer la vida con el
“factor
sorpresa”.
Las personas triunfadoras son creativas y saben innovar. Saben que la rutina
es un paralizante y tiene atrevimiento para conjurar la rutina y la monotonía.
Vivimos mejor con un valor llamado creatividad. La creación aún
está
en marcha.
3.-
LA DUDA: Todo cambio
genera inseguridad o incertidumbre. Por eso los líderes tienen una fe firme y la
despiertan en los demás. Cuando los incrédulos preguntan:
"¿Por
qué?",
ellos dicen: "¿Por
qué no?"
Una firme confianza es la clave para cambiar y realizar cambios.
4.-
LA INCOMODIDAD: Cambiar
exige moverse, aprender y asumir nuevos comportamientos. Todo eso molesta o
incomoda a los que tienden a instalarse. Lo que muchos no captan es que, a la
larga, nada incomoda tanto como cerrarse al cambio y quedarse atrás. Ojalá
valoremos el esfuerzo y evitemos el facilismo.
5.-
EL PESIMISMO: Las
personas negativas siempre están buscando razones para no cambiar, y ven todo
oscuro como profetas de mal agüero; aceptemos los cambios con una actitud mental
y emocional positiva, viendo
lo que ganamos con ellos y lo que perdemos si nos estancamos. El optimismo es
una estupenda inversión.
6.-
EL ORGULLO: El orgulloso
se aísla en un mundo irreal y, cegado por la arrogancia, cree que no necesita
cambiar y que todo esta bien. Sólo acepta el cambio para los otros, no para él.
Ese orgullo puede ser individual o corporativo. Por eso el
“síndrome
del dinosaurio”
acaba con grandes compañías. Un líder actúa siempre con humildad.
Recordemos que quien cambia puede equivocarse, pero aquel que no cambia vive equivocado. Por eso, “renuévate completamente cada día; hazlo de nuevo, otra vez de nuevo y siempre de nuevo” (Proverbio chino).
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